miércoles, 22 de abril de 2015

Faustino Larrubia Ortega

Hola Tino, te has ido en silencio, con ese aullido interior tan tuyo, con esa especie de suspiro y queja entremezclados tan tuyo...

                                                  ¡bueeeno!

Gracias por existir y jugar a ser libre rodeado de terribles cadenas ancladas al suelo que rompías una y otra vez como un magnífico Titán incombustible.

Quisiera abrazarte y no olvidarte