Hola Tino, te has ido en silencio, con ese aullido interior tan tuyo, con esa especie de suspiro y queja entremezclados tan tuyo...
¡bueeeno!
Gracias por existir y jugar a ser libre rodeado de terribles cadenas ancladas al suelo que rompías una y otra vez como un magnífico Titán incombustible.
Quisiera abrazarte y no olvidarte
No hay comentarios:
Publicar un comentario